miércoles, 3 de junio de 2015

*Ninguna mariposa fue lastimada en la realización de este post.

Es chistoso como pasa el tiempo.

Hace dos semanas estaba prometiendo actualizar el blog y mírenme, rompiendo mis promesas tan pronto. Como siempre, tengo una excusa, y es que la he estado pasando increíble. He estado aquí tres meses (¡y me falta uno más!) y sigo descubriendo lugares y cosas...

En fin.

Había planeado un post completamente diferente esta semana incluyendo un video de los lugares en los que pueden encontrarme si vienen pronto a Montréal. Peeeero, como soy la persona más torpe del mundo y apenas y puedo caminar sin que me atropellen (ya ni hablemos de cámara en mano), eso tendrá que esperar. Mientras tanto, quiero compartir una de las mejores cosas que he hecho en Montréal: visitar el Jardín Botánico. 

La primera vez que escuché del Jardín no estaba muy convencida. Las plantas sonaban muy bien, pero podía pensar en mil cosas más interesantes que hacer con mi tiempo. Eso es, hasta que escuché de la exhibición de Mariposas en Libertad.

Después de arrastrarme hasta el metro y caminar por una colina durante media hora, llegué al Jardín. Mi primera parada fue el Jardín de las Mariposas, obviamente.


Una vez que cruzas la cortina azul que separa esta área del resto del invernadero, has entrado a un universo paralelo.

Coloridas flores cubren cada centímetro. Enseguida puedes sentir el dulce olor de todas las flores imaginables en tu nariz y ni siquiera te molesta. Lo más impresionante es el silencio. Hay gente por todas partes y lo único que escuchas es el sonido del agua. Nada más.


Te toma un momento notar a las criaturas que revolotean alrededor. Hay algunas escondidas en los árboles, otras más paradas en una flor, una que otra vuela en círculos alrededor de tu cabeza. Están en todas partes, literalmente.

Comienzas a sentirte como un intruso. En ese momento, una inmensa mariposa azul usa tu hombro como un lugar de descanso. Entonces, anonadado es la única palabra que te describe.


Estuve en el Jardín alrededor de una hora. 

Primero, caminando alrededor y después tomando fotos de todo lo que pasaba en frente de mi cara. De verdad disfruté estar ahí, y decir que estuve feliz de como salieron las cosas es poco. ¡Las mariposas son increíbles!


Más tarde me dirigí al invernadero (que es inmenso, no tienen idea).

Mi parte favorita tuvo que ser la Hacienda & Jardín Mexicano. Aunque la Hacienda no se parece a nada de lo que tenemos en México, todo lo demás está muy bien, creo yo. Me sentí como en casa.


A pesar de que pensé que no lo disfrutaría, el invernadero es demasiado bello como para no gustar. Las plantas son unas criaturas muy interesantes.

He aquí algunas de mis tomas favoritas:


Si me siguen en Instagram, habrán visto algunas de estas fotografías hace unas semanas. En realidad, tomé como un millón y me faltan muchas por compartir, pero como este post ya está saturado de fotos de alas, las estaré poniendo en mi IG en el transcurso de la semana. (También pueden encontrarlas aquí en el blog, en el lado izquierdo de esta página). 

Estaré de vuelta pronto para contarles más de mis aventuras. Como siempre, ¡muchas gracias por leer!

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