martes, 23 de diciembre de 2014

La magia de un pueblo mexicano.

Ayer por la tarde he publicado la foto de una roca gigante en mi perfil de Instagram. Si la vieron, ya saben que estoy en México y que por ahora me encuentro relajándome en el lugar que llamo mi hogar.

De hecho, he estado en México desde hace más o menos tres semanas, y he decidido tomarme unas vacaciones del blog para recuperarme del cambio de horario y reunirme con mis mexicanos. Y también para dormir todo el día y comer absolutamente todo lo que se me pone en frente. 

Sin embargo, ayer fui a uno de los lugares más bonitos de mi estado: la Peña de Bernal. Este monolito formado hace 8 millones de años (cuando era tres veces más grande que hoy) es actualmente uno de los más altos del mundo. 


El pueblo de San Sebastián de Bernal, en donde se encuentra la Peña es muy visitado por los turistas ya que además de escalar esta gran roca, es posible encontrar muchísimas artesanías locales y muy buena comida. Eso sí, la razón de que Bernal sea frecuentado por turistas y locales por igual es que es considerado como uno de los Pueblos Mágicos de México.

Una de las mejores cosas que hacer en Bernal es comer. Casi todos los restaurantes tienen vistas espectaculares de la Peña, y ofrecen varios tipos de comida, la mayoría representativa de los platillos tradicionales del país.


Si no me creen, vean estas deliciosas gorditas, o unas magníficas enmoladas.


Y obviamente, no podíamos olvidar el guacamole ¿verdad?


Más tarde, hemos ido a caminar por el pueblo y hecho algunas compras. Hay demasiadas cosas que ver y comprar en Bernal y ciertamente, los vendedores ambulantes eran una de las cosas que más había extrañado de casa.


Sólo vean a la china poblana con su charro, 


O este paisaje mexicano pintado a mano en tejas de barro.


Y aunque ya pasó su tiempo (porque generalmente salen para Día de Muertos), las catrinas se ven tan guapas como siempre. 


No es que quiera reforzar algún estereotipo, o algo por el estilo, pero por aquí ya nos estamos preparando para las festividades Navideñas. Aunque bueno, no es como que siempre estemos festejando algo ¿o no?


Bernal se ve especialmente bien bajo las luces navideñas.


La verdad es que aunque viaje por el mundo y aprenda a enamorarme de otras cosas, a estos lugares no los cambio por nada. No me sorprende que digan que es mágico.


Estar en casa se siente muy bien. 

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