domingo, 11 de enero de 2015

El cálido despertar del hogar.

Una de las cosas que más me gusta hacer cuando estoy en casa (y de las que más extraño cuando no estoy), es poder salir a caminar por las calles del Centro Histórico de mi ciudad. 

Es aquí donde se concentran muchos de los momentos que marcaron a México, como la Conspiración de Independencia en Casa de la Corregidora y la firma de la Constitución de 1917 (vigente hasta el día de hoy) en el Teatro de la República.

Sin embargo, el Centro me encanta porque es aquí donde se mezclan los olores a papitas con chile con los ruidos de los niños jugando en los parques, las voces de los vendedores de globos y los mil colores de los puestitos en los Andadores. 

Esta semana he salido a perderme entre las calles para poder compartir algunas fotos de mi pueblo hermoso (sí, ¡es mío!) por aquí. 

(Por si se preguntaban: ¡la pistola es falsa y el bebé también!)

Una de las mejores partes de caminar por las calles principales es encontrar artistas como estos, que se disfrazan como estatuas revolucionarias y se quedan muy quietos, sorprendiéndote con algún movimiento cuando pasas cerca o les dejas algunas monedas. Por lo general es muy divertido verlos (¡y las reacciones de los transeúntes, más!). 

Aún así, mi parte favorita es caminar por las calles desocupadas porque me cuentan historias. Las señoras que salen de sus casas con bolsas de mandado y los abuelitos que se asoman por una ventana hacen que se me ponga corazón de pollo.


Por otro lado, las calles más visitadas tienen su propio atractivo. En todas partes hay tiendas y vendedores anunciando desde comida y artesanías hasta joyería de ópalo, que es una piedra característica del estado. Estas callen rebozan de colores y ruidos. Estas calles me hacen sonreír.


Mi lugar favorito en el mundo entero es el Andador Libertad, o el Pasillo de los Artistas. En ese pasillo se juntan la mayoría de los dibujantes, pintores & escultores que hay en el Centro, y cada dos pasos hay algo que admirar. 

(Además, al final del andador está la Galería Libertad, que nunca deja de sorprenderme con sus instalaciones. Esta semana tienen fotografías de Mary Ellen Mark -algunas de las cuales fueron tomadas en India y me han hecho sonreír demasiado). 


En esta parte del Centro es donde se encuentran todo tipo de curiosidades, incluyendo los edificios coloniales más bonitos. 


También es aquí en donde se concentran muchos restaurantes de todos los estilos imaginables, casi todos ofreciendo comida mexicana (¡porque es la mejor del mundo!). 


Además, tenemos esculturas por los lugares más inesperados. Y una iglesia en cada esquina. 


Si visitas el Centro temprano por la mañana, puedes ver a los vendedores montando sus puestos, abriendo las tiendas, o echándole agua a los frijoles y calentando el comal para recibir a todos los que comen por aquí. 

Incluso, si tienes mucha suerte, al cerrar los ojos y escuchar con atención puedes sentir como  la ciudad despierta y el sol brilla un poquito más fuerte. Entonces te darás cuenta que éste es el cálido llamado del hogar.

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