No voy a regresar a India.
Me cuesta un poco de trabajo hablar de esto porque se presta a malas interpretaciones. Una de las ventajas (y desventajas) de tener un blog personal es que tengo un espacio que se presta precisamente para hablar de las cosas que me pasan. Hasta ahora, he tratado de conocer el límite entre lo que quiero compartir por aquí y lo que prefiero mantener en privado y es por eso que hoy he decidido hablar de mi regreso y me gustaría (aunque ciertamente no lo espero) que este post se tomara por lo que es: el reflejo de mi experiencia.
En Noviembre decidí regresar de la India.
El plan original era pasar por allá dos años durante los que estaría en MUWCI, yendo a la escuela y conociendo el país.
Siendo honesta, los primeros días que pasé en mi nueva escuela fueron inmensamente felices para mí. Nunca he estado más maravillada que cuando subí a Internet Hill por primera vez. Jamás me he sentido tan parte de un grupo como con mis latinos. No había hecho una conexión tan rápida con otras personas como me pasó con mis roomies.

Cada vez que salía de mi casa con los pies mojados, la lluvia cayendo a mi alrededor, los árboles brillando verdes y resplandecientes frente a mis ojos, me sentía la persona más afortunada del mundo. Cada vez que salía a caminar solita y acababa perdida, o cada vez que miraba por la ventana y veía el sol esconderse detrás de los cerros vecinos, daba gracias por la oportunidad que tenía de estar allí.
Como todo, el tiempo pasó y mi ilimitada felicidad se convirtió en algo ordinario. Sentí como todas mis luces se fueron apagando.
No quiero entrar en muchos detalles, pero quiero dejar claro que no me regresé porque tuviera algún problema con el país en el que estaba.
India es un lugar mágico y ciertamente, hay muchos estereotipos que tienen que morir. La India está progresando y está repleto de gente buena y brillante. No todo el país es tan espiritual como muchos creen y aunque la cabeza de Gandhi está impresa en las rupias, he escuchado a muchos indios argumentar que hay otros héroes nacionales que merecen mucho más reconocimiento.
La razón por la que regresé es que la escuela no es lo que yo esperaba.
Claro, algunas de mis clases han sido excepcionales y me han abierto los ojos a muchas nuevas perspectivas. Vivir en MUWCI me daba mucho que pensar y reflexionar y aprender. Pero yo iba ahí por una experiencia distinta que no encontré. En muchos sentidos, algo faltaba para que yo estuviera convencida de quedarme. La escuela no es lo que yo esperaba ni lo que yo quería.

Cuando me acuerdo de mis días en la Prepa aquí en México, recuerdo muchas ocasiones en las que insistí que yo perseguiría lo que sea que me hiciera feliz. Mientras estaba en India y sentía que tenía la obligación de quedarme ahí porque era un compromiso que había adquirido conmigo, con mis papás y con la asociación, me venían a la mente esos días en los que repetí esas palabras hasta el cansancio. Creo que sería demasiado hipócrita de mi parte saber que no quiero estar en un lugar y no regresarme por temor a lo que venga después. Así que después de pensarlo detenidamente, he optado por seguir persiguiendo las cosas que yo quiero. Aunque esas cosas no estén en India.
Planeo volver pronto para conocer los lugares que me faltaron y visitar amigos, eso sí. La India no se librará de mí tan fácilmente.

El blog seguirá, por supuesto...y prometo no tomarme otras vacaciones tan largas como las que me he tomado este mes. Si se quedaron con curiosidad por saber más sobre India, conozco un colombiano brillante (que por casualidad es uno de mis amigos más queridos) quien escribe sobre sus aventuras en India aquí. Ha viajado muchísimo, asi que créanme cuando les digo que sabe de lo que habla.
¿Que si tengo otros planes? Sí. ¡Muchísimos, como siempre! En mi futuro inmediato se ven un par de viajes que me llenan de emoción y de los que estaré hablando en unas semanas.

Cuando comenzó el año, pedí que el 2015 me diera el don de saber cuando parar. Veinte días después estoy segura de que el momento no es ahora. Así que, como dije en el primer post que escribí para este blog:
Estoy perdida.
Pero, ¿saben?
Se siente muy bien estar perdida en la dirección correcta.
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